lunes, 10 de mayo de 2010

Mi confrontaciòn con la docencia

Anteriormente deje entrever este aspecto, pero considero que es aùn mas importante hablar del lugar donde estoy laborando. Mi comfrontaciòn con la docencia tuvo otra conotaciòn cuando llegue a este lugar.....me sorprendìa que aùn se acostumbrarà "robarse a las muchachas" "suspender clases por aniversarios" bien es sabido que de la costumbre emana la obligaciòn.... era increible ver como los aùn muchos muchacos atraviesan kilometros por llegar a sus escuelas, como los que se quedan en el camino distribuidos en la opciòn de ser albañiles o empleados de maquiladoras grigas que se establecen como primer opciòn para el cambio de vida (esto lo comento sin el afán de desprecio). La pereza con la que los alumnos veían un libro y ¡que digo libro! copias pues la escusa para no leer es el precio del material, y ¡como no! aún se acostumbra utilizar sus apoyo o becas gubernamentales para evadirse de la realidad con alcohol y se se puede con otra cosa mejor.

Entre y me le dije a mis alumnos en énfasis de procrear la reflexiòn y critica d su parte......."Odio la ignorancia" ¿Quieren aprender conmigo?.....el salón callado......solo yo con mis intenciones y desconcierto; he de confesar que hasta enoja y encuentro de sentimientos experimenté. Afortunada mente mi carcachita estaba intacta a la hora de llegar a mi casa en la ciudad, al cabo de 2 semanas las caras de mis alumnos y su empatìa comenzaròn a florecer; me consta que no era la mayoría, ¡siempre hay unos mas difícil que otros! a mi se me hacían presentes las expresiones de: la queremos.....me dije ya es ¡algo! y si aún sigo en el trabajo constante e puedo dar por bien servida que han respondido, y he logrado que los muchachos lean algo mas que el "libro vaquero". A mis alumnos: los amo.

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